miércoles, 3 de julio de 2013

FAC ALL | Crónica de una despedida


Hace más de un año y tres meses que llegué a una casa sita en A Peregrina, cerca de Compostela, para tomar un té con un grupo de artistas que tenían aquel lugar por taller, y por vivienda. Fue por aquel entonces, cuando la idea de crear un espacio de exposición fuera de los circuítos convencionales de carácter comercial e institucional, tomaba forma y contenido. Fue, también entonces, cuando comezó su periplo culturadeseu.com. Un mes más tarde, nacía el Furancho de Arte Contemporánea, bajo la tutela de los artistas Olmo Blanco, Diego Vites, y de la crítica cultural y comisaria Ania González, en un evento que se dio en llamar FAC OFF. Quince meses más tarde, tras acoger decenas de exposiciones, coloquios, entrevistas, laboratorios y artistas, echan el cerrojo definitivamente, a grito de FAC ALL.

En este periodo de tiempo los miembros del equipo del FAC pretendieron con este espacio-proyecto artístico auto-gestionado mostrar el excente cultural que parece no tener cabida en galerías o museos de carácter institucional. Quisieron, como afirman ellos, “crear un espacio libre, no condicionado por cuestiones económicas”. El fin de esta obra, transcendente en el tiempo, se celebra como la culminación de un objetivo, no como una derrota, en coherencia con el discurso de los responsables:
«No queremos contribuir sin límite a nuestra precarización, ni a la de nuestros colaboradores. Aceptamos trabajar en condiciones de precaridad porque creíamos necesaria una visibilización y una renovación del contexto artístico y porque queríamos enriquecer nuestros proyectos personales mediante el intercambio y el trabajo colectivo. Una vez conseguido esto, no queremos mantener la ficción de que algo así se puede hacer sin contribuir a la grave precarización de las personas que lo llevan a cabo».

Un círculo que se cierra
Como outsider, me presenté en Marzo del 2012 con un par de cámaras y nuestro colaborador Ricardo Saavedra para dar cuenta de la inauguración del furancho. El vienres 21 de este mes, ahora ya, en el 2013, regresamos, ambos, a A Peregrina. En cierto modo, para cerrar un círculo, y comenzar el esbozo de otro.

A bordo de la Lupita —la furgoneta de Diego Vites— arribamos al FAC, alrededor de las siete de la tarde, con tiempo de asistir al concierto de Ulobit —quien también había participado en la inauguración del FAC—, con Horacio González a cargo del apartado visual y Xoán Xil en el cello, en colaboración con Hien Christensen de Ghost & Tape.


Era el primer día en una semana que salía el sol en Compostela. En sillas de madera y de plástico, en botes de pintura o en la hierba, todos nos arrejuntamos alrededor de los músicos. La intervención realizada por Olmo Blanco, en el mismo suelo en donde Horacio permanecía sentado sobre una funde de ordenador portátil, inauguró la muestra visual, que recogía imágenes del contorno. El ruido envolvió durante casi media hora a los allí presentes. Entre actuación y actuación, no se escuchaba más que al viento bullir entre las hojas de los árboles del monte que vigila la Peregrina. Los colores del lugar se reflejaban en la meta-realidad de una pantalla improvisada. El humo de los cigarros, las cuerdas friccionadas del violoncelo y las rozadas de la guitarra, crearon por un momento la ilusión de que todos los allí presentes éramos parte del mismo lebenswelt. O si lo prefieren, mundo de la vida.

Después de esta primera fase de catarsis colectiva vino el turno de uno de los placeres de la vida: comer. No hubo un catering. Ni snobismos. Cada uno llevó lo que quiso, y los organizadores, como de costumbre, no dejaron paladar descontento. Entre cebada, uvas, café edulcorado y cigarros, llegó la música. No pude resistir la tentación de amenizar la tarde con algunos beats, con la inestimable ayuda de la artista multitarea Lúa Gándara, hasta que cogieron la batuta unos jóvenes que bajo el nombre de Attention Whore, hicieron reverberar el galpón del FAC con dubstep, drum&bass, elektro, e incluso algún tema de corte indie.

Todo esto, mientras Horacio colocaba una webcam, que nos grababa y reflejaba a través de un proyector en una pared blanca, que jamás pensó que llegaría a ver tanta actividad y creación, cuando, quince meses atrás, formaba parte de una vieja casa, y se encargaba de guardar de la lluvia, los aparejos de labranza.


La guinda
Entre bailes, sonrisas, caras conocidas, nuevas caras, caras felices, caras californianas y ourensanas, aparecieron por sorpresa los componentes de Malandrómeda, que con una audiencia entusiasta y tras colocar en tiempo record todo el equipo, ofrecieron un breve pero intenso concierto con beats y hip-hop made in Galicia. La fiesta continuó hasta bien entrada la noche. Fue la despedida merecida para un espacio único, quizás irrepetible:
«Algunos pensarán que cerramos y que privamos al contexto de lo que justamente reivindicamos, espacios intermedios. Nosostros ya cumplimos hasta al límite de nuestras posibilidades con esa responsabilidad sin que por el camino surgiesen conexiones ni propuestas de colaboración que contribuyesen al fortalecimiento de un espacio-proyecto como el FAC en condiciones sostenibles en el territorio. Sin embargo, se dieron multitud de conexiones y propuestas entre todos los que participamos del proyecto que sin duda, nos llevarán a lugares a los que antes, no podríamos haber llegado».

Corolario
Normalmente, en este apartado formulo una conclusión que defina el sentir del artículo. Cito, con normalidad, a autores que recogen en párrafos o frases, ideas o conceptos pertinentes, y en coherencia con este texto. Pero quien mejor que Ania González, co-directora del FAC, para dar la última, que no definitiva, puntada:
«Mientras no exista una mirada y un ejercicio de investigación responsable sobre el contexto de producción artística y discursiva en Galicia, seguiremos perpetuando unas condiciones de visibilización de artistas y proyectos culturales completamente obsoletas basadas en el juicio de valor, en las políticas de filiación, la exhibición de la obra parcial y descontextualizada y la aceptación de un único canal de legitimación: el oficial; altamente jerarquizada, fuertemente orientada al reconocimiento ideológico y formal y aparentemente despreocupada por las cuestiones de la producción artística. Es decir, unas condiciones de visibilización que promueven la reproducción en lugar de la creación

Más fotografías en el facebook de Culturadeseu.
Entradas anteriores sobre el FAC (orden cronológico):


Sitio web del FAC Peregrina: 

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