domingo, 12 de mayo de 2013

Las micro-vidas de A Regadeira


Mientras los clientes permanecen sentados, en la calle, en una mesa, en un bar (el Embora), en Compostela, bebiendo una cerveza, Olaia grita : "primer pase en cinco minutos". Los consumidores, avezados o no a este tipo de espectáculos, se levantan y, sin dejar su bebida, entran en la casa. En A Regadeira de Adela. En su bolsillo, o en su mano, guardan llaveros de colores.

Unas escaleras estrechas alfombradas guían el paso y dejan a los asistentes en un acogedor recibidor vigilado por diversas puertas, cerradas, que conducen, no a habitáculos, mas a micro-vidas. Dejan el color preciso a Olaia. Y tras tocar en la puerta, comienza el espectáculo.

En cada habitación la barrera que separa lo real de lo fingido, se diluye. Cuando los asistentes cruzan el umbral, los actores no están, se han convertido en una suerte de concepto, de idea. En el micro-teatro, actores y público se exponen para ser quien de (por medio de una catarsis, de una mimetización, de un dejarse llevar) vivir una vida dentro de otra, una metavida; para experimentar sensaciones y acciones de las que la vida cotidiana no podría cuenta.

Victoria Pérez durante la micro-obra Mr. X

A Regadeira comenzó su periplo en noviembre de 2012 —de la mano del bilbaíno Alfonso Medina, del coruñés Antón Coucheiro y de la ourensana Olaia Tesouro— como lugar de encuentro para los agentes de creación; como, de algún modo, consecuencia de la pérdida de la compostelana Sala Nasa, y como modo de supervivencia para un arte, el del teatro, cada vez más amenazado por los recortes de financiación pública.

Momento de la actuación de Funboa Escénica con Anoter Espectacle.

Si bien vivir del teatro tradicional es complicado, del micro-teatro no resulta más fácil, como admite Alfonso durante nuestra entrevista —en un gallego, que muchos políticos gallegos envidiarían o deberían envidiar—. Pero ellos siguen allí, el proyecto va con viento en popa, con pases de miércoles a jueves a partir de las 20.30, y con un público que está respondiendo positivamente. La gente se anima a acudir a este tipo de obras por la duración, por el precio o por la novedad (quizás a consecuencia del modelo de consumo del actual status quo, o la histeria austerística colectiva...). "Son como tapas", comenta Alfonso, que vino del mundo del circo y que estuvo trabajando en Londres y Madrid, "quince minutos cada una", aunque se espera, produzcan una sensación más duradera en el espectador.

Comedias Frescas representando 12 Minutos

Nuestro paso (el mío, y el de Paula Iglesias, que se encargó de documentar nuestra visita) fue como un golpe de agua fresca en la cara. Salimos de las tres micro-obras —Funboa Escénica con Anoter Espectacle, Comedias Frescas con 12 minutos y Milo Taboada con Victoria Pérez en Mr. X— con mucha energía. Es una catarsis muy interesante, por la cercanía de los actores, por la atmósfera, y por que como audiencia debes, en diversas ocasiones, ser activa, y participar de la meta-realidad creada por los actores. 

Corolario | Vida líquida
El micro-teatro no es una tendencia novedosa. Pero eso para culturadeseu nunca ha sido óbice, ni motivo de descarte. La novedad por la novedad y la actualidad son dos endemoniados criterios periodísticos muy acordes con los tiempos que corren: la obsolescencia programada, el cambio por el cambio, el fast-forward... Pero, como afirma Zygmunt Bauman (Vida Líquida, 2005):
"La cultura, por así decirlo, apunta «más alto» que cualquier cosa que en ese mismo momento pase por ser «la realidad». No le concierne lo que se haya incluido en el orden del día ni lo que se haya definido como imperativo del momento; aspira cuando menos, a trascender el impacto limitador de «la actualidad» así definida y pugna para liberarse de sus exigencias."
Quizás sea el micro-teatro el retoño de una sociedad demasiado ocupada (asaltada, inundada por la [des]información) para detenerse demasiado tiempo en un lugar; por el miedo a pasar de moda. Quizás sea un modo de consumir arte. Quizás, una forma de rentabilizarlo. No lo sé. Pero últimamente tengo la impresión de que todos somos la Alicia a la que Lewis Carroll advertía que «hace falta correr todo cuanto una pueda para permanecer en el mismo sitio. Si se quiere llegar a otra parte hay que correr por lo menos dos veces más rápido».

P.D.: podéis consultar la programación de A Regadeira de Adela aquí, y para aquellos que estén por A Coruña y quieran ver micro-teatro pueden visitar La Tuerka 27.



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